Si bien las raíces de la trata de personas son culturalmente ancestrales pueden erradicarse a través de la construcción de distintas formas de ejercer la masculinidad.

 
     
 

Una de las formas más nocivas del ejercicio de poder constante de los hombres sobre las mujeres es la explotación de cuerpos para el consumo sexual. Práctica a la cual día con día se suman individuos que reproducen estas relaciones de sometimiento y explotación.

Por esta razón y comprometido con la meta de igualdad, GENDES presenta el texto: El involucramiento de los hombres en la trata de personas con fines de explotación sexual: un estado de la cuestión, este 29 de noviembre en Tlaxcala. En este material se compendian analíticamente todas las publicaciones existentes hasta la fecha sobre la participación de los hombres en el fenómeno.

El análisis de la información para la realización del mismo permitió identificar que en la literatura existen al menos tres formas de involucramiento por parte de los hombres dentro de la trata de personas (en los cuales también permean la estructura de jerarquía patriarcal socialmente reproducida): el que consume, el que explota y el que se prostituye. Los explotadores ejercen el poder sobre sus relaciones, perciben a las mujeres y sus cuerpos como un bien mercantil, disponible, intercambiable y desechable. Por su parte el consumidor (o cliente) es un hombre promedio que generalmente percibe la sexualidad como un espacio de ejercicio de poder sobre las mujeres y no necesariamente llega a disfrutar de estas relaciones de explotación. Y por último los hombres que están involucrados en el ejercicio de la prostitución ya sea por voluntad propia o por situaciones de explotación.

La lógica feminista señala que sin demanda no existiría la oferta sexual, y que tanto la trata como la explotación y la prostitución pasan por un proceso que implica el intercambio de bienes. Dentro del marco legal mexicano el hombre consumidor se ha convertido en un ser digno de castigo, visión en la que solamente se le considera un ser con deseos sexuales incontrolables que debe ser regulado y castigado más que reeducado, sin embargo limitarse a la persecución de las personas implicadas en el contexto de prostitución no es la solución a los problemas, puesto que desde el enfoque punitivo se estigmatizarían aún más las prácticas y actividades sexuales en general. En este sentido, GENDES considera que promover la responsabilidad masculina es la clave para abatir esta problemática y lograr la igualdad entre hombres y mujeres.

En la presentación participaron el Director General de GENDES, Mauro Vargas Urías; el autor del texto e investigador en la misma organización, Ignacio Lozano Verduzco y la Directora del Colectivo Mujer y Utopía, Rosario Mendieta Herrera. La publicación estará disponible a partir del lunes 3 de diciembre en el sitio web de GENDES (www.gendes.org.mx).

 

GENDES es una organización civil que trabaja desde las masculinidades impulsando procesos de reflexión, intervención, investigación e incidencia, para promover y fortalecer - en alianza con otros actores- relaciones equitativas e igualitarias que contribuyan al desarrollo social.

 
     
 
 

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Patricia Carmona
Coordinadora de Posicionamiento Público
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